Hanau, escenario de los cuentos de hadas

Al este de Fráncfort del Meno, Alemania, se encuentra un lugar llamado Hanau. Esta ciudad de aspecto apacible, clásica postal del romanticismo germánico, es la cuna de los cuentos de hadas más famosos de todos los tiempos porque allí nacieron los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, autores de “Blancanieves” y “La Bella Durmiente”, entre otras grandes historias infantiles que, según cuentan las leyendas, transcurrieron en Hanau.

Fachada principal del palacio Philippsruhe con fuente.

Recorrer las calles de Hanau es sumergirse en el interior mismo de la cultura alemana: construcciones de madera, castillos alejados y opulentos, y leyendas por doquier son algunos de los atractivos que sorprenderán al visitante durante su estadía. Luego de degustar una exquisita salchicha alemana acompañada con un chop de cerveza artesanal, ya se está en condiciones de comenzar el recorrido.

Conociendo Hanau

El primer destino es el monumento erigido en honor a los hermanos Grimm. Se trata de la réplica de los escritores que convirtieron a Hanau en el escenario de los más maravillosos cuentos de hadas. Sin embargo proextender instructions, los relatos populares no son el único atractivo de esta ciudad. El oro y la orfebrería ocupan un lugar privilegiado.

En Hanau vale la pena visitar La Goldschmiedehaus (Casa de los Orfebres Alemanes),  un edificio con entramado de madera a la vista que posee un afilado tejado a dos aguas, típico del estilo arquitectónico del lugar. Para acceder al primer piso, el turista deberá trepar una escalera exterior. En este lugar se realizan exposiciones internacionales de joyería.

Para quienes quieren revivir el encanto de aquellas historias que los hermanos Grimm ambientaron en Palacios de ensueño, deben visitar Schloss Philippsruhe. Este bellísimo castillo medieval fue especialmente acondicionado para realizar exposiciones de arte.

También hay que conocer el Schloss Steinheim, ubicado al  otro lado del río Meno. Este Palacio, construido entre los siglos XIII y XVI, es considerado una reliquia arquitectónica gracias a su torre campanario. En su interior, alberga un museo con objetos de arte originarios del período comprendido entre la Edad de Piedra y la época del Imperio Romano.

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